
La fardela blanca es un ave pelágica que se alimenta en el océano y realiza migraciones transoceánicas entre las costas de Sudamérica y el Pacífico norte. Foto por Jon Felis.
En marzo de 2024, comenzamos el trabajo de campo en isla Mocha, para el proyecto de instalación de dispositivos GLS (Geolocalizadores) en la fardela blanca, una especie endémica que nidifica en las costas de Chile, y cuya conservación es prioritaria debido a su estado En Peligro en Chile y Vulnerable a nivel internacional. Este proyecto es una colaboración entre Oikonos, la Dra. Andrea Varela investigadora de la Universidad de Concepción y el Ministerio de Medio ambiente y Cambio Climático de Canadá. El proyecto tiene como objetivo estudiar las rutas migratorias de la fardela blanca (Ardenna creatopus) durante la época no reproductiva y entender si existen diferencias genéticas entre las colonias del Archipiélago Juan Fernández e isla Mocha.
Durante diez noches consecutivas en marzo 2024, un grupo de cuatro mujeres ascendimos a los bosques de olivillo de la Reserva Nacional isla Mocha donde están las colonias reproductivas de fardela, en las que se desarrolla el estudio. Cada jornada fue única: algunas veces nos sorprendió la lluvia, otras nos enfrentamos a temperaturas muy frías, y también hubo noches más cálidas y despejadas. Sin embargo, en cada una de ellas vivimos nuevas historias, compartimos anécdotas y nunca faltó una taza de café caliente que nos acompañara en la espera. Fueron noches inolvidables, marcadas por la conexión con el equipo y con la naturaleza. Nos envolvió el silencio del bosque nocturno y la oscuridad del cielo estrellado, interrumpido sólo por los sonidos de la fauna silvestre que habita el lugar.

Colocar transmisores en fardelas blancas requiere largas jornadas de trabajo nocturno, ya que durante el día estas aves marinas permanecen en el océano alimentándose.

Tiare Varela (izquierda) y Jacob Parra (derecha), del equipo de Oikonos en isla Mocha, junto a Montserrat del Campo, pasante de la organización.
Durante esas noches de marzo 2024, logramos capturar a 30 fardelas blancas mientras salían de sus madrigueras excavadas en el suelo del bosque. Capturarlas es todo un desafío, ya que hay que estar muy atentas a los movimientos de las fardelas cuando asoman de sus nidos y tomarlas antes de que vuelen. Una vez que se capturan, se pone un anillo metálico en una de sus patas para identificarlas, se instala un dispositivo GLS en la otra pata y se toman muestras de sangre y plumas. Estos geolocalizadores permiten registrar datos de radiación solar, los cuales posteriormente se analizan para reconstruir las rutas migratorias que siguen estas aves tras abandonar sus colonias reproductivas. A su vez, las muestras de sangre se utilizan para realizar estudios genéticos y comparar las aves de isla Mocha, Robinson Crusoe y Santa Clara en el archipiélago Juan Fernández, mientras las muestras de plumas se utilizan para estudios de isótopos estables. Por ello, al mismo tiempo que nosotras realizamos el estudio en isla Mocha, nuestros colegas desarrollan un estudio equivalente en el archipiélago Juan Fernández.

La fardela blanca nidifica en madrigueras excavadas en el suelo en áreas insulares, regresando año tras año al mismo sitio de reproducción. Su ciclo reproductivo y sus hábitos migratorios aún están poco documentados, por lo que el seguimiento con GLS representa una herramienta crucial para conocer más sobre su ecología y contribuir a su conservación.
Durante el inicio del 2025, el objetivo era recapturar las fardelas marcadas el año anterior, para recuperar los geolocalizadores y analizar los datos de movimientos de las aves. Después de un gran esfuerzo de trabajo de campo, durante enero, marzo y abril, logramos recuperar 10 dispositivos de los 30 instalados el año anterior. La recaptura de las fardelas marcadas con los geolocalizadores fue todo un desafío, ya que el trabajo de campo se realiza exclusivamente de noche y es muy difícil saber exactamente dónde están las aves que fueron marcadas, pero también fue una experiencia muy gratificante. Tuvimos la oportunidad de observar de cerca el comportamiento de las aves: cómo regresan a sus madrigueras desde el mar donde se han estado alimentando, cómo escalan entre ramas y troncos para alcanzar sus madrigueras, y cómo alimentan a sus polluelos con el alimento traído desde el océano. Cada noche era una ventana a la vida secreta de la fardela blanca y a la biodiversidad nocturna de isla Mocha, con insectos, anfibios y otros habitantes enigmáticos del bosque, que se dejaban ver bajo la tenue luz roja de nuestras linternas frontales y el brillo de la luna o las estrellas.
Trabajar bajo la lluvia, en la penumbra y rodeados de sonidos desconocidos, para luego ver la luz del amanecer sobre el mar desde la Reserva Nacional Isla Mocha, fueron momentos que quedarán grabados en nuestra memoria. Esta ha sido una experiencia profundamente enriquecedora, tanto a nivel personal como científico. Esperamos poder recuperar más geolocalizadores en la próxima temporada y seguir desentrañando los misterios del viaje migratorio de esta maravillosa especie.
Junio, 2025
Escrito por: Tiare Varela
Editado por: Gabriela Lamanna y Montserrat Lara
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